2da Samuel 4:4 Y Jonatán hijo de Saúl tenía un hijo lisiado de los pies. Tenía cinco años de edad cuando llegó de Jezreel la noticia de la muerte de Saúl y de Jonatán, y su nodriza le tomó y huyó; y mientras iba huyendo apresuradamente, se le cayó el niño y quedó cojo. Su nombre era Mefi-boset. 
9:1 Dijo David: ¿Ha quedado alguno de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia por amor de Jonatán?
9:2 Y había un siervo de la casa de Saúl, que se llamaba Siba, al cual llamaron para que viniese a David. Y el rey le dijo: ¿Eres tú Siba? Y él respondió: Tu siervo. 
9:3 El rey le dijo: ¿No ha quedado nadie de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia de Dios? Y Siba respondió al rey: Aún ha quedado un hijo de Jonatán, lisiado de los pies. 
9:4 Entonces el rey le preguntó: ¿Dónde está? Y Siba respondió al rey: He aquí, está en casa de Maquir hijo de Amiel, en Lodebar. 
9:5 Entonces envió el rey David, y le trajo de la casa de Maquir hijo de Amiel, de Lodebar. 
9:6 Y vino Mefi-boset, hijo de Jonatán hijo de Saúl, a David, y se postró sobre su rostro e hizo reverencia. Y dijo David: Mefi-boset. Y él respondió: He aquí tu siervo. 
9:7 Y le dijo David: No tengas temor, porque yo a la verdad haré contigo misericordia por amor de Jonatán tu padre, y te devolveré todas las tierras de Saúl tu padre; y tú comerás siempre a mi mesa. 
9:8 Y él inclinándose, dijo: ¿Quién es tu siervo, para que mires a un perro muerto como yo? 
9:9 Entonces el rey llamó a Siba siervo de Saúl, y le dijo: Todo lo que fue de Saúl y de toda su casa, yo lo he dado al hijo de tu señor. 
9:10 Tú, pues, le labrarás las tierras, tú con tus hijos y tus siervos, y almacenarás los frutos, para que el hijo de tu señor tenga pan para comer; pero Mefi-boset el hijo de tu señor comerá siempre a mi mesa. Y tenía Siba quince hijos y veinte siervos. 
9:11 Y respondió Siba al rey: Conforme a todo lo que ha mandado mi señor el rey a su siervo, así lo hará tu siervo. Mefi-boset, dijo el rey, comerá a mi mesa, como uno de los hijos del rey. 
9:12 Y tenía Mefi-boset un hijo pequeño, que se llamaba Micaía. Y toda la familia de la casa de Siba eran siervos de Mefi-boset. 
9:13 Y moraba Mefi-boset en Jerusalén, porque comía siempre a la mesa del rey; y estaba lisiado de ambos pies.




Que tan importante en nuestras vidas resulta la prioridad de darle un espacio a Jesús. Vivimos en una era que el tiempo se ha convertido en nuestro peor enemigo. Pasan las horas, los minutos y los segundos y seguimos aquí preguntándonos Hay algo mas?

 

Hoy quiero hablarte de un hombre en la Biblia llamado Mefiboset. Nació en el seno de una familia real, hijo de un príncipe de Israel. Cuenta la historia que siendo niño, su nodriza quiso salvarlo huyendo con el en sus brazos al enterarse de que el abuelo de este pequeño el rey Saúl y su padre el príncipe Jonatan ambos habían muertos, pero lamentablemente en el apuro lo dejo caer y quedo invalido de por vida.

La nana de este pequeño llena de buenas intenciones procuro salvar al niño pero ocurrió una desgracia. Imaginase como el panorama cambia en la vida de alguien en un abrir y cerrar de ojos. El que estaba destinado a vivir en un palacio, el que estaba destinado a disfrutar de la mejor comida, de los mejores trajes de todo el placer real, ahora crecía con toda su vida desecha. Los que viven pendiente a culpar y a renegar de  Dios por las desgracias que acontecen, este es un punto para ellos  levantar su dedo acusador diciendo y Donde estaba Dios? Yo quiero tomar esta historia para dejarte ver como Dios puede cambiar el entorno de tu adversidad a través de la persona de Jesús. Existen personas discapacitadas físicamente que han sabido enfrentar la vida con optimismo y su fe les ha dado la capacidad de desarrollar dones y han sido inspiradores en la vida de muchos. Sin embargo en el aspecto espiritual cuando hablamos de discapacidad no se corre con la misma suerte. Cuando caemos de los brazos de alguien que tal vez tubo las mejores intenciones pero no supo sostenernos quedamos paralizados espiritualmente. Refiriéndome a la nana puedo decir que ella representa en mucho de los casos nuestra voluntad. La capacidad de sobrevivir ante la adversidad con nuestras propias fuerzas. Nuestro deseo de protegernos a nosotros mismos con nuestros propios métodos. De manera que ante la caida nos adentramos mas en un ambiente de frustración tan grande que nos sentimos desolados, paralizados, y viviendo en el lugar de mas dolor.

En medio de esta historia aparece un hombre quien es el nuevo rey, su nombre David todo lo conocemos. El no era destinado aparentemente para vivir en palacio, ni de gozar de los mejores placeres. Pero su historia cambio y ahora era el rey de Israel. Y yo comparo a David con la persona de Jesús. La preocupación de David por el descendiente de su amigo Jonatan lo llevo a llamar a este joven y a darle una buena noticia. Todo lo que era tuyo te devolveré y desde ahora te vas a sentar en mi mesa. Aquel joven impresionado se dijo quien soy yo, soy un perro muerto!!! Pero delante de Dios tu tienes un gran valor.

Jesús conoce tu historia, conoce cada una de tus heridas, el quiere que tu tomes los beneficios del reino. Todo era tuyo y tu voluntad te dejo caer, tus fuerzas te dejaron, el apuro por escapar a tu manera te dejo tullido. Tus pies espirituales perdieron toda sensibilidad. Pero Jesús te dice siéntate a mi mesa. Porque no dejas que yo haga mi voluntad contigo. Yo no soy una nana, soy tu Padre el Rey te adopto como mi hijo.Ven y disfruta a mi mesa. Vas a vestirte con mi manto. Vas a sentir el olr de mis vestidos, el alimento diseñado por mi te dará fortaleza a mi lado. Vas a recuperar tu peso, vas a vivir una vida de príncipe. Vas a gozar de mis beneficios!!!!

Repite conmigo esta oración:

Señor Rey y Dios mío, acepto la oportunidad de sentarme a tu mesa, acepto que eres mi padre y yo soy tu hijo. Reconozco que quieres lo mejor para mi.

Jesús te ama, en cada paso de tu vida, El espera el momento en que te acerques a El y le digas no puedo mas con mis fuerzas, quiero que tomes el control de mi vida.

Hay un poder que vino a destruir a matar a aniquilar la raza humana. Ese poder esta detrás de tu vida, detrás de los que amas, se pasea por las calles con toda libertad. Un poder que si logra tomar dominio sobre tu vida te llevara al punto de perder tu fe, de vivir una vida superficial y vacía. La rebeldía será el objetivo principal de este poder para alejarte mas y mas de Dios. Pero si bien es cierto que este poder busca robar matar y destruir, quiero decirte que hay un poder mucho mas superior y ese poder quiere darte una vida nueva en Cristo. Juan 10.10.

 
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    Ed & Yuri Lacosta

    Dios nos llamo al Servicio en su obra y nuestra pasion es impartir en la comunidad Hispana las buenas noticias del Evangelio de Jesus que es:
    PODER DE DIOS (Rom. 1.16)

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